Prueba Aval CFDI 15 días sin costo. Sin tarjeta y sin compromiso.
Timbra tus CFDI, descarga del SAT lo emitido y lo recibido, encuentra los errores antes que la autoridad y concilia tu banco contra esas mismas facturas. La DIOT del mes sale de ahí mismo. Lo mismo si facturas lo tuyo que si llevas la cartera de cincuenta clientes.
Se suma a tu sistema contable, no lo reemplaza. No migras nada.
3 comprobantes recibidos de un RFC publicado como EDOS. Deducción en riesgo.
La suma de impuestos difiere del total del comprobante en $412.90.
Factura en parcialidades sin REP asociado después de 30 días.
Concepto marcado como tasa 0%. Verifica si corresponde exento.
Dos tipos de personas lo usan, y el recorrido es distinto. Búscate aquí.
Persona física con actividad empresarial o profesional, RESICO, arrendador, PyME, freelancer.
Despacho contable, contador independiente, firma con equipo.
¿Eres el contador de alguien que ya usa Aval? Tu cliente te da acceso a su cuenta desde el plan Esencial, sin que tú pagues nada.
Facturas en un lado, descargas del SAT en otro, revisas en un Excel cuando hay hueco. Tres lugares que no se hablan entre ellos y un mismo RFC repartido en los tres. Y cada mes, antes del 17, vuelves a capturar a mano en la DIOT lo que ya estaba en esos XML.
El resto lo cubre la confianza: que el proveedor no esté en la 69-B, que el complemento sí se timbró, que lo que entró al banco corresponde con lo que se facturó.
El problema no es que falte trabajo. Es que el error se descubre cuando ya llegó la carta invitación, y para entonces el que queda mal eres tú.
Al entrar no hay un menú de treinta opciones: están las cosas que hace Aval y el resumen del periodo.
Timbras CFDI 4.0, complementos de pago y recurrentes programadas. Cancelas y corriges desde la misma pantalla.
Los recibos de tus empleados, timbrados y entregados. Programados por semana o por quincena.
Baja del SAT todo el ejercicio, lo revisa con 29 reglas ordenadas por gravedad y arma la DIOT del mes. Con tus totales del periodo.
Cruza tu estado de cuenta contra tus CFDI: qué ya te pagaron, qué no y qué movimiento no tiene comprobante.
Constancia de situación fiscal, opinión de cumplimiento, lista 69‑B, verificación ante el SAT y avisos antes de que venza tu sello.
Tu plan, tus timbres, tus datos fiscales y quiénes usan la cuenta, cada quien con sus permisos.
Donde revisas los comprobantes es donde los emites: lo que timbras aparece en la auditoría del mes sin que lo muevas de lado.
CFDI 4.0 timbrado al momento, con un buscador que te encuentra la clave del SAT escribiendo lo que vendes.
El REP sale de la factura misma. Y si se te pasa, la auditoría te lo reclama antes que el SAT. Plazos.
Dejas la plantilla una vez y lo recurrente sale solo, con su día, su hora y a qué correo se manda.
Con su motivo, su sustitución y su acuse. Aval espera la aceptación del receptor y te avisa. Los cuatro motivos.
XML y PDF desde un dominio autenticado: llegan a la bandeja, no al spam.
Se timbra la nueva, se cancela la anterior y las dos quedan relacionadas. Sin armar la sustitución a mano.
Nivel, clave del alumno y CURP: lo que hace deducible la colegiatura del papá.
Le mandas al cliente cómo va a quedar. Corregir cuesta dos timbres; preguntar no cuesta nada.
Por correo o WhatsApp, con el importe y los días que lleva. Queda anotado a quién le escribiste.
Los dos movimientos declarados por separado, como lo pide el SAT, en un solo timbre.
Si alguien lo timbró desde el portal del SAT, Aval lo reconoce y evita el duplicado.
A los 60, 30 y 7 días de que caduque un CSD o una e.firma. Renovar tarda más de lo que uno cree.
Das de alta a cada empleado una vez; de ahí en adelante capturas lo del periodo y el recibo se timbra. Cada uno parte del anterior, así que solo cambias lo que cambió.
RFC, CURP, NSS, puesto y salario diario. Se capturan una vez. Qué lleva el recibo.
Horas extra, aguinaldo, préstamos, pensión alimenticia. Cada concepto con su clave del SAT ya resuelta.
Cada semana o cada quincena: dejas la plantilla y el recibo se timbra solo el día que toca.
PDF y XML por correo o WhatsApp, sin reenviar nada a mano cada quincena.
El ISR, el subsidio al empleo y las cuotas del IMSS e INFONAVIT los sigues sacando donde los sacas hoy; aquí capturas los importes y se emite el comprobante. Es la misma idea que con la contabilidad: Aval se suma a lo que ya usas, no lo reemplaza.
Aval baja del SAT los comprobantes emitidos y recibidos —vigentes y cancelados, sin límite de consultas— y los revisa uno por uno. De dar de alta un RFC a tener su reporte hay minutos, no días. Si quieres el trámite por dentro, está en la guía de descarga masiva.
Capturas los datos y cargas la e.firma. Un RFC, una vez.
Emitidos y recibidos, del periodo que pidas. Sin captcha y sin estar enfrente.
Ordenados por gravedad, con la referencia del comprobante y qué regla se rompió.
Una herramienta que marca todo en rojo se ignora a la semana. Las 29 reglas de Aval separan lo que el SAT rechaza de lo que solo necesita tu criterio. Qué revisar y en qué orden.
La aritmética no cuadra o se viola el estándar del SAT. Objetivo, sin discusión: se atiende hoy.
Impuestos que no suman el total. ISR registrado como traslado. Proveedor en el listado 69-B definitivo.
Regla fiscal con excepciones legítimas. Probablemente hay un problema, pero puede haber justificación.
Complemento de pago pendiente. Nota de crédito sin comprobante relacionado. Retención fuera del rango esperado.
Informativo o riesgo de deducibilidad. Manda tu criterio profesional; Aval solo te lo señala.
Tasa 0% donde podría corresponder exento. Impuestos locales presentes sin desglosar.
Eliges el rango y ahí están: ingresos, egresos, IVA trasladado, IVA retenido e ISR retenido, calculados sobre los comprobantes que ya se descargaron. No es una estimación ni una captura tuya; es el resultado de las operaciones de lo que el SAT tiene.
La exportación sale con dos hojas: el detalle comprobante por comprobante con los filtros ya puestos, y los totales por mes listos para conciliar.
Aval toma lo que te facturaron tus proveedores, ve qué se pagó en el mes y arma la declaración por proveedor: con su tipo de operación, su IVA separado por tasa y el archivo de carga masiva con el formato vigente del SAT.
Lo que no se pagó no entra. Las PUE cuentan en el mes de su fecha; las PPD, en el mes que dice su complemento de pago. Las notas de crédito restan, y los cancelados se quedan fuera.
Antes de bajar el archivo ves qué falta y por qué. Si hay algo que lo haría rebotar en el SAT, Aval no lo genera hasta que se resuelva. Qué es la DIOT y quién la presenta.
Persona física · IVA 16% $4,800 · IVA retenido $3,200.
Persona física · IVA 16% $1,600 · IVA retenido $1,067.
Bonificación de telefonía por $312. ¿La declaras o la dejas fuera?
Un proveedor tiene más notas de crédito que pagos en el mes. El archivo no se genera hasta resolverlo.
Flujo de efectivo, como lo pide la ley. Un pago parcial sin desglose se prorratea sobre la factura original.
16%, 8% de la región fronteriza, 0%, exento, no objeto e IVA retenido. Lo que viene en dólares, ya en pesos.
Arrendamiento, servicios profesionales, bienes u otros, según el XML. Lo cambias una vez y se recuerda por proveedor.
Restan del IVA del proveedor. Las bonificaciones que no corresponden las dejas fuera con un clic.
El .txt de carga masiva con sus 54 campos y el formato vigente. Lo subes al portal y ya.
Proveedores, comprobantes, el archivo campo por campo y lo que quedó fuera. Papel de trabajo listo para entregar.
Cada proveedor abre sus facturas, con su PDF y su XML; un pago abre también su complemento.
Lo que no trae CFDI mexicano lo capturas a mano y entra al mismo archivo.
Una factura que no se declara, o cuyo IVA no acreditas, la marcas por su folio fiscal y se queda así.
El archivo lo subes tú al portal del SAT antes del día 17 del mes siguiente. Y si el contribuyente tiene actividades gravadas y exentas, la proporción de IVA acreditable todavía la calculas tú: Aval declara el IVA pagado como acreditable, salvo lo que tú marques.
Sube el estado de cuenta y Aval lo cruza contra los CFDI: los depósitos contra lo que facturaste y los retiros contra lo que te facturaron. Sin capturar un renglón.
PDF, Excel o CSV. Si viene como imagen, se lee con reconocimiento de texto o con IA.
Contrasta lo leído con los totales que imprime tu estado de cuenta. Si no cuadra, te lo dice antes.
Empareja por importe, por el folio del concepto, por el nombre, o por varias facturas que suman un depósito.
Propone y explica por qué; tú decides. Cada cobro deja su factura lista para el complemento.
Las facturas con saldo que ningún movimiento del mes explica. Media conciliación por sí sola.
Movimientos con su CFDI al lado y lo pendiente de cobro. Papel de trabajo listo para entregar.
Tu estado de cuenta no se guarda: se lee, se devuelven los movimientos y se descarta. Lo único que se conserva son los cobros que confirmes.
Todo lo que normalmente implica entrar al portal del SAT, pelearse con el captcha y volver a empezar. Y lo que sacas, lo mandas por correo o con un enlace, sin descargarlo y volverlo a subir.
La de tus emisores, con su e.firma. Sin captcha ni sesión caída. Cómo funciona.
La 32-D, con la misma e.firma. Aval lee si salió positiva y hasta cuándo vale, y te avisa si no. Para qué la piden.
Contra el listado vigente, separado en presuntos y definitivos. Qué es la 69-B.
Un proveedor nuevo lo consultas antes de aceptarle la factura.
Un clic abre el validador oficial con el folio y los RFC ya cargados.
Cancelaciones, notas de crédito y complementos se conservan y se muestran, siempre.
Los primeros 15 días van sin costo en cualquier plan. Sin tarjeta, y decides al final.
Precios en pesos mexicanos, IVA incluido: lo que ves es lo que pagas. Sin plazo forzoso y sin nada que instalar: Aval corre en el navegador, lo mismo desde una computadora que desde una tableta o el celular. Todos los planes incluyen lo mismo —facturación, nómina, descarga del SAT, auditoría, DIOT, 69-B, conciliación, constancia y opinión de cumplimiento—: entre uno y otro lo que cambia es cuántos RFC, cuántos usuarios y cuántos timbres, nunca las funciones. La prueba trae 20 timbres, sea cual sea el plan.
Persona física o PyME: lo tuyo y lo de tu empresa. Le das acceso a tu contador.
IVA incluido
Llevas la cartera de varios clientes.
IVA incluido
Despacho establecido, con equipo.
IVA incluido
Desde el plan Despacho puedes agregar RFC emisores sueltos, sin saltar al plan siguiente por dos o tres clientes. A partir de 18 adicionales te sale más barato el plan Firma, que trae 100.
por RFC adicional, IVA incluido
Puedes recargar sin cambiar de plan. Los timbres que compres no caducan mientras tu cuenta siga activa.
| Paquete | Precio · IVA incluido | Por timbre |
|---|---|---|
| 10 timbres | $49 | $4.90 |
| 50 timbres | $199 | $3.98 |
| 100 timbres | $349 | $3.49 |
| 500 timbres | $990 | $1.98 |
Si mes con mes te quedas corto, sale más barato subir de plan que recargar. Te lo decimos nosotros antes de que lo descubras en el recibo.
Sin lista de espera, sin llamada de ventas y sin que nadie te tenga que abrir la puerta: creas la cuenta, entras y a los pocos minutos puedes estar timbrando tu primera factura o corriendo tu primera descarga del SAT.
Tu correo y tus datos. Toma un minuto y queda lista en ese momento: no hay que esperar a que alguien la autorice.
El tuyo o el de un cliente. Para timbrar va el CSD; para descargar del SAT y sacar la constancia o la opinión de cumplimiento va la e.firma. Las dos se guardan cifradas.
Si vienes a facturar, emites tu primer CFDI en seguida. Si vienes a revisar, corres la descarga del ejercicio y Aval te avisa por correo cuando termine de auditarlo.
Aval está en sus primeros meses. Quien entra en esta etapa prueba 15 días sin costo y tiene línea directa con quien construye la herramienta. A cambio pedimos algo concreto: que nos diga qué falta.
Sí, y es una buena parte de quienes lo usan: personas físicas con actividad empresarial o profesional, RESICO, arrendadores y PyMEs que emiten sus propias facturas. Timbras, programas lo que se repite cada mes, descargas lo tuyo del SAT y ves tus totales del periodo.
La auditoría también te sirve aunque no la interpretes tú: le puedes dar acceso a tu contador desde el plan Esencial, sin que él pague nada, y que él vea los hallazgos.
Se guarda cifrada y se usa únicamente para autenticarse ante el SAT: la descarga masiva de comprobantes y la generación de la constancia de situación fiscal y de la opinión de cumplimiento. Puedes eliminarla en cualquier momento desde el panel; al hacerlo se detiene la descarga automática y los comprobantes ya descargados se conservan.
No, y no queremos. Aval trabaja sobre los CFDI: los emite, los descarga, los audita y te deja el resultado listo para exportar. Sigues llevando la contabilidad donde la llevas hoy y no migras nada.
No. Aval timbra el CFDI de nómina, no lo calcula: el ISR, el subsidio al empleo y las cuotas del IMSS e INFONAVIT los sigues sacando donde los sacas hoy, y aquí capturas los importes para emitir el recibo.
Lo que sí te quita de encima es el trámite de cada periodo: das de alta a tus empleados una vez, dejas la nómina programada por semana o por quincena, y el recibo se timbra y le llega a cada quien por correo o WhatsApp.
No. Aval la arma y tú la presentas. Toma los CFDI que te facturaron y que ya se descargaron del SAT, ve cuáles se pagaron en el mes y genera el archivo .txt de carga masiva con el formato vigente del SAT, más un Excel para revisarla. Ese archivo lo subes al portal del SAT antes del día 17 del mes siguiente.
Lo que todavía no calcula es la proporción de IVA acreditable cuando hay actividades gravadas y exentas: si es tu caso, ese ajuste lo sigues haciendo tú.
No hay nada que instalar ni licencias que renovar: Aval corre en el navegador. Funciona igual en una computadora con Windows o Mac, en una tableta y en el celular — la pantalla se acomoda al tamaño que tengas.
En la práctica, lo que más se hace desde el teléfono es revisar si una descarga terminó o mandar una factura ya emitida. Capturar una factura nueva se siente mejor en una pantalla grande, pero se puede.
Nada automático: no pedimos tarjeta al registrarte, así que no hay nada que se cobre solo. Al terminar la prueba eliges plan y pagas, o no haces nada y la cuenta queda suspendida.
Si te decides antes y pagas durante la prueba, no pierdes los días que te quedaban: tu primer mes empieza cuando la prueba termina.
Lo que emitiste durante la prueba es tuyo y sigue siendo válido: son CFDI timbrados ante el SAT, y los puedes descargar aunque decidas no continuar.
Sí. No hay versión recortada: durante los 15 días usas la descarga masiva, la auditoría, la DIOT, el cruce contra la 69-B, la conciliación bancaria y la facturación completa. La idea es que decidas viendo tus propios datos, no un demo.
Lo único que cambia son los timbres: la prueba trae 20, sea cual sea el plan que elijas. Alcanzan para emitir tus primeras facturas y ver cómo llegan; los del plan llegan con tu primer mes pagado.
Sí. Cada plan trae sus timbres del mes, y si te faltan recargas paquetes que no caducan. Cancelar una factura también consume un timbre, porque el proveedor de certificación la cobra en cuanto recibe la solicitud, aunque el receptor la rechace.
No es nuestro modelo. Metes a todo tu personal sin que la cuenta suba por cada licencia, y cada quien entra con los permisos que tú le des. Si vienes de una herramienta que cobra por asiento, ahí está la diferencia de fondo.
Si pagas con una tarjeta guardada, los meses siguientes se cobran solos el mismo día, y te llega un recibo por correo cada vez. Te avisamos unos días antes de cada cargo.
Si un cobro no pasa, te escribimos en ese momento, no cuando ya venció: se reintenta en los días siguientes y te da tiempo de pagar con otra tarjeta. Los datos de la tarjeta los guarda el procesador de pagos, nunca nosotros.
Sí, cuando quieras y sin escribirle a nadie: desde «Mi cuenta», con un clic. Desde ese momento no se te vuelve a cobrar, y sigues usando Aval hasta el final del periodo que ya pagaste.
Tu información se conserva seis meses más por si decides regresar; te avisamos antes de que se elimine y puedes bajar todas tus facturas en un ZIP. Si vuelves antes, todo sigue como lo dejaste.
Puedes exportar todo — XML, PDF y reportes de auditoría — en cualquier momento y sin pedirlo; tus facturas emitidas, todas juntas en un ZIP ordenado por RFC y mes, con un clic. Los XML son tuyos y siguen siendo válidos fuera de aquí, porque el comprobante fiscal es el XML: Aval nunca fue el dueño de nada.
En un servidor en la Ciudad de México. Ahí se guardan los comprobantes y las credenciales, cifradas. La única excepción es lo que tú mandas por correo: el envío se entrega a través de nuestro proveedor de correo, y el detalle está en la página de proveedores.
Ninguna cuenta ve los datos de otra. El aislamiento está probado con una suite dedicada a eso: cada consulta se acota a tu cuenta antes de tocar la base. Dentro de la tuya, tú decides qué usuario puede emitir, cancelar o descargar.
Puedes registrarte y probarlo por tu cuenta, o pedirnos veinte minutos: damos de alta un RFC tuyo en vivo, corremos la auditoría y ves los hallazgos reales. Si no encuentra nada que te importe, no hay nada que discutir.